El papa León XIV sobre la esperanza en Cristo: solo la fe puede dar sentido a nuestras vidas

El enigma de la existencia humana

El papa León XIV continuó con el tema de la esperanza en su catequesis durante la última audiencia general (miércoles). Habló del enigma de la existencia humana, de la paradoja de estar «afectados por contradicciones y posibilidades».

Afirmó que la vida nos es concedida como un regalo no solicitado, y que cada individuo se enfrenta a retos y obstáculos, algunos de ellos en mayor medida que otros.

«Hay algo muy especial en la vida», dijo Heisenberg. «La vida es un regalo, no nos la damos a nosotros mismos con nuestros propios esfuerzos, y debe ser alimentada continuamente. Solo con ayuda: es el tipo de apoyo bienintencionado que sostiene, aprecia, preserva y restaura la vida del organismo».

Acompañando a esta dimensión del talento está el deseo innato del ser humano de comprender nuestro propósito en la existencia y nuestras aspiraciones últimas.

Encontrar esperanza y propósito en Cristo

El papa Francisco afirma que vivir intencionalmente es encontrar tu propio camino, encontrar tu propia esperanza. «Nos da fuerzas cuando ya no tenemos fuerzas para seguir adelante, y la certeza de que cualquier camino que tomemos en esta Tierra siempre nos llevará de vuelta a casa».

En sus propias palabras, «la esperanza en la vida significa ser capaz de ver parte de un objetivo último; significa tener confianza en algo que aún no ha sucedido; también incluye confiar en que Dios nos ama lo suficiente como para habernos creado a cada uno de nosotros por su deseo de que seamos felices».

Esta suposición significa que la humanidad tiene problemas de fe porque ya no confiamos en que la vida pueda tener sentido; como resultado, abandonamos la esperanza en nuestra existencia, nos volvemos fatalistas y nos abstenemos de buscarle sentido. Según él, se necesita valor para afrontar las dificultades y encontrar el coraje para seguir viviendo, como lo ejemplifica la vida de Jesucristo en la Tierra. Jesús es un ejemplo de lo desesperadamente decidido que está Dios a restaurar la esperanza de todas las personas, especialmente de los perdidos, los rechazados socialmente y aquellos que se creen demasiado alejados de Dios como para ser ayudados.

La invitación de Dios a compartir la vida

El papa León XIV contempló posteriormente la invitación de Dios a la humanidad para que se comprometiera con su deseo de otorgar vida a los demás, describiendo el amor compartido entre un hombre y una mujer como un «maravilloso crescendo».

Dijo: «Dios creó al hombre a su imagen y le dio el deber de crear nuevos hombres, también a su imagen, por amor y con amor». Continuó diciendo: «Desde el primer libro de la Sagrada Escritura vemos cómo la vida en su forma más noble, la vida humana, crea el drama en libertad».

El papa Francisco señaló que las relaciones humanas son a menudo contradictorias, ya que nuestro deseo de libertad interpersonal casi siempre nos lleva a ver a los demás como nuestros competidores y/o una amenaza. El autor reflexionó sobre cómo Dios está inveteradamente comprometido con sus planes y ha allanado continuamente el camino para que dejemos de lado nuestra tendencia natural hacia la violencia y los prejuicios.

Para él, «crear» significa que tenemos fe en el poder vivificante de Dios y apoyamos todas las formas de expresión humana, incluido el milagro de ser padres —por ejemplo, tal y como lo son tanto las madres como los padres— viviendo en una sociedad en la que las familias se enfrentan a numerosas barreras para perseguir sus sueños y esperanzas mientras tratan de llevar a cabo sus tareas cotidianas.

La resurrección como fuente de esperanza

En resumen, el papa León instó a los fieles a inspirarse en la resurrección de Cristo como fuente de esperanza.

Dijo: «Cuando parezca que te quitan la vida, muere a tu vida, y tu alma morirá también. Recuerda que Jesús camina contigo por el camino de la muerte, y al final de los tiempos volverá a caminar contigo en la gloria».