El papa León XIV: No podemos sobrevivir sin fraternidad

En su audiencia general del miércoles, el papa León reflexionó más profundamente sobre la muerte y resurrección de Jesús, sobre lo que significa «vivir esta espiritualidad pascual... y, por lo tanto, llenar nuestras vidas de esperanza y animarnos a realizar actos de bondad».

Además, destaca la necesidad de desarrollar la fraternidad, que es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el hombre moderno, tal y como afirma explícitamente el papa Francisco en su discurso. La fraternidad se puede alcanzar; no es un ideal inalcanzable.

El fundamento humano de la fraternidad

El elemento de la fraternidad humana se deriva de algo que puede denominarse «lo profundamente humano». Como personas, tenemos los medios para establecer vínculos de relación o conocernos unos a otros. El Santo Padre dijo que sin poder establecer ese vínculo, «nadie podría sobrevivir, desarrollarse o crecer». El espíritu humano se «completa» cuando tiene la oportunidad de coexistir y formar parte de la comunidad.

Por otro lado, también podemos aislarnos de los demás y desarrollar una personalidad narcisista cuando nos encerramos en nosotros mismos. Esto se debe a que nuestra atención se centrará exclusivamente en nosotros mismos. El papa León lo expresó muy bien cuando afirmó: «El otro se convierte en alguien a quien puedo tomar, pero a quien nunca estoy dispuesto a devolverle nada ni a ofrecerle todo mi ser».

La fraternidad en un mundo en conflicto

El concepto de fraternidad no debe ignorarse ni apoyarse; los valores de la fraternidad frente a las guerras modernas, la agitación entre naciones y la desconfianza entre las personas parecen transmitir un mensaje contrario a nuestro principio básico de fraternidad. Como él mismo afirmó, «la fraternidad, entonces, es menos que la flor de una buena idea; no es un producto de nuestra imaginación».

El Papa subrayó que cuando convivimos y vivimos juntos, nuestra humanidad se «realiza plenamente». (@VATICAN MEDIA) El Papa subrayó que cuando convivimos y vivimos juntos, nuestra humanidad se «realiza plenamente». (@VATICAN MEDIA)

Sin embargo, afirmó que para descubrir el remedio para las aflicciones que amenazan con socavar la fraternidad, debemos buscar refugio en la fuente de nuestra fuerza, es decir, Dios.

Todos los hermanos.

El significado de la fraternidad

La palabra fraternidad proviene de una antigua palabra que significa «apoyar a otra persona o cosa». Un buen ejemplo de ello es el papel de los hermanos y, en general, las relaciones familiares. Todo el mundo sabe que la división y la discordia pueden estropear una relación, ya sea en el seno de la familia o entre personas que no están emparentadas.

Por lo tanto, debido a esta creciente necesidad entre las personas hoy en día, también existe una mayor urgencia para que la sociedad considere la forma en que San Francisco de Asís acogía a otros en su hogar, sin importar quiénes fueran. Una opción podría ser«Omnes fratres» o «todos hermanos», una forma de decir que todos somos iguales y tenemos la misma dignidad inherente que los demás seres humanos.

Fratelli Tutti y la llamada a la fraternidad universal

El papa Francisco reiteró más tarde este ejemplo con su carta encíclica Fratelli tutti, donde la palabra «tutti» significa «un principio básico del cristianismo». El papa León señaló que esta fraternidad se deriva del mandato de Jesús: «Es gracias a Aquel que nos amó y se entregó por nosotros que podemos amarnos los unos a los otros y dar nuestra vida por los demás».

Mostrad amor de la misma manera que Jesús nos ama.

La resurrección y el nacimiento de la verdadera fraternidad

El Evangelio de Juan dice que Jesús nos amó a todos hasta su último aliento. El dolor que experimentó en su camino hacia la cruz fue el peor dolor imaginable y finalmente moriría por nosotros, pero él sabía lo que se avecinaba. Sin embargo, solo tres días después, volvería a la vida y comenzaría un nuevo capítulo en la historia de la humanidad. Fue con la resurrección que los discípulos se convirtieron en hermanos y hermanas plenos entre sí, porque reconocieron a Jesús como el Resucitado, recibieron el don del Espíritu y se convirtieron en testigos de Él.

Una invitación a la compasión y la unidad

En resumen, el papa León invitó a todos a ayudar a los demás, especialmente en los momentos difíciles y de problemas, en los que debemos ayudarnos unos a otros. Los hermanos y hermanas deben mostrar compasión los unos por los otros y, al intentar vivir juntos como una familia, «no deben dar la espalda a quienes necesitan ayuda». También debemos unirnos como hermanos y hermanas, y compartir tanto nuestras lágrimas como nuestras alegrías, mientras nos esforzamos por lograr la unidad, la confianza y la fiabilidad mutuas.

Estamos llamados a amarnos unos a otros de la misma manera que Cristo nos amó. Según el Santo Padre, «la fraternidad que Cristo nos ha dado... nos libera del pensamiento catastrófico del egoísmo, la división y el orgullo... y nos devuelve a nuestra vocación original como un acto de amor y esperanza renovados». La resurrección es la luz en el camino hacia Jesús que proviene de vivir juntos como «todos hermanos y hermanas».